PROPOSICIÓN QUE PRESENTA LA AGRUPACIÓN CIUDADANA INDEPENDIENTE PARA ARANJUEZ (acipa) AL PLENO DE LA CORPORACIÓN SOBRE MEJORAS EN LA PAVIMENTACIÓN Y DRENAJE EN LA CALLE JOAQUÍN RODRIGO.
En un tiempo en el que las ciudades buscan iconos, logos o “imágenes de marca” que les posicionen dentro del enorme mercado en el que se ha convertido el turismo de masas, nuestra ciudad sin duda tiene elementos que gozan de una enorme presencia. En estos momentos en los que las grandes ciudades turísticas, a fuerza de volcarse hacia este tipo de modelo de negocio, acaban pareciéndose todas entre sí (las mismas tiendas, franquicias, entretenimientos urbanos…) todavía nuestra ciudad alberga patrones reconocibles de aquello que la hicieron merecedora de ser Patrimonio de la Humanidad.
Entre los elementos que nos hacen destacar, y sin duda dentro del Paisaje, uno de los más diferenciadores es el árbol. Las calles y paseos arbolados, así en general. Por un lado, están los Paseos y Sotos únicos en el mundo por su geometría, y por otro las arboledas urbanas que además contribuyen a mejorar nuestra calidad de vida. Por otro lado, la actuación humana no solo en cuanto a arquitectura o paisajismo, sino también en el campo de la actividad artística inspirada por la simple presencia de Aranjuez. Si ya en su momento Cervantes quedó impresionado por la vega, las huertas y la incomparable belleza del Sitio, una vez que este se desarrolló como Paisaje Cultural hizo posible que Rusiñol en la pintura, Joaquín Rodrigo en la música o José Luis Sampedro (entre otros) en la escritura contribuyeran a hacer aún más grande nuestra ciudad.
Vamos a centrarnos en uno de estos tres grandes de nuestra historia, aunque curiosamente ninguno de ellos naciera en nuestra ciudad. Joaquín Rodrigo. ¿Qué tenemos del Maestro en nuestra ciudad? Lamentablemente -aún- no tenemos un museo dedicado a su figura (que bien podría compartir con la divulgación de la obra de Rusiñol y Sampedro), aunque sí hay elementos urbanos que conmemoran su figura. Escultura y jardín en un espacio preeminente de nuestra ciudad, un tramo del paseo de la calle Infantas donde se puede ver grabado en las baldosas parte de la melodía universal (en un estado cuestionable, como poco) y por supuesto, y quizá lo más conspicuo de todo, un gran vial arbolado que lleva su nombre.
Hay que recordar que este no fue el primer nombre que tuvo esta calle y arboleda histórica, una de las principales de la Comunidad de Madrid. En su momento esta calle era conocida como calle de los Camellos, o calle Camellos, a secas. Nombrada así en una época en la que estos animales “exóticos” no eran ni mucho menos extraños en nuestra ciudad, ya que su presencia (vinculada obviamente a la Familia Real) ya está documentada en el mismo siglo XVI. Estos animales, más dromedarios que camellos, procedentes en buena medida de Orán, llegaron a tener determinados espacios en nuestra localidad, como la casa de camellos en la calle del Rey, así como espacios y establos en el Jardín del Príncipe.
Sobra decir que durante el siglo XIX la calle Camellos hoy Joaquín Rodrigo vivió en primera persona el nacimiento de Aranjuez como ciudad industrial. A la llegada del ferrocarril se añadió la llegada (al lógico calor de este) de la industria propiamente dicha, así como diversos palacios de la nobleza. A finales del siglo XIX se asentó la Azucarera Nuestra Señora de Lourdes, posteriormente Experiencias Industriales (EISA) y hoy Indra y la calle se terminó de conformar tal y como la vemos actualmente.
Por desgracia la calle, pese a contar con cuatro filas de espléndidos plátanos, cuyo tamaño prácticamente rivaliza con los de la calle de la Reina o Toledo, la calle Joaquín Rodrigo dista mucho, muchísimo de estar en unas condiciones propias de un espacio tan importante para nuestra ciudad. Un estado que se ha visto notablemente agravado con la presión extra que ha tenido que soportar durante las obras del vial aledaño de Oropéndola (ya concluidas en su primera fase) y en especial por las pertinaces lluvias de estos primeros meses del año. La compactación del terreno en las zonas ocupadas por los automóviles, la sobreelevación de la calzada y la ausencia de un pavimento drenante han convertido los accesos peatonales tanto para vecinos como para trabajadores de la fábrica de Indra en un auténtico lodazal.
Ya no solo por la dignidad prestancia del entorno, que también, y que sin duda amerita una actuación paisajística integral (que además resuelva los problemas de aparcamiento aportando nuevos espacios para ello) sino por la comodidad y las necesarias condiciones de salubridad para vecinos y trabajadores, creemos que tiene que ponerse en marcha con carácter de urgencia una solución que garantice el correcto drenaje de la calle. No nos referimos en concreto al estado de la red colectora, ya que esta tendría que formar parte de ese proyecto integral de mejora, sino al pavimento.
Llevamos mucho tiempo insistiendo en la adopción de medidas sobre los espacios peatonales de nuestra ciudad, en especial en aquellos terrizos. Salvo en la intervención en la calle y plaza de Coroneles, donde se utilizó un pavimento acorde al necesario ornato del entorno (jabre) en el resto de espacios se ha apostado por arena compactada, en muchos casos con un elevado componente arcilloso, que dificulta notablemente la evacuación del agua y se convierte en un auténtico barrizal cuando llueve con más frecuencia de la normal. Véase la situación en el itinerario entre estación y centro histórico, así como en plazas como la de Pavía, por no hablar de la calle de San Antonio precisamente entre Joaquín Rodrigo y Valera.
Por todo ello, La Agrupación Ciudadana Independiente para Aranjuez (acipa) eleva al Pleno de la Corporación la siguiente Proposición, solicitando a la Alcaldía-Presidencia:
- Que se ponga en marcha con carácter de urgencia un plan de mejora de pavimentos en las zonas peatonales (preferentemente accesos a las viviendas y a la factoría de Indra) apostando por, siempre que sea posible, materiales fácilmente compactables, drenantes y que eviten la generación de polvo, análogos a los empleados en su momento en la calle Coroneles o Raso de la Estrella.












