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Ruta por el Casco Histórico (Parte II)

Índice

Cocheras de la Reina Madre.

Edificio civil construido por Fernando VI (1758) para caballerizas de su madrastra Isabel de Farnesio. También llamado Palacio de la Reina Madre.

Encargado a Jaime Marquet, albergó las cocheras reales y posteriormente fue convertido en oficinas de la Real Yeguada y después en el Colegio María Cristina. Es reconstruida por González Velázquez a partir de 1814. Se organiza mediante crujías en torno a dos patios.

 

 

El exterior, mantiene el modelo de grandes vanos dispuestos simétricamente en altura, y subrayando mediante impostas la horizontalidad del urbanismo de Aranjuez.

Desde 1992 es Centro Cultural y sede de la Universidad Felipe II, con auditorio, biblioteca, archivo, sala de exposiciones, universidad popular, aulas, oficinas y delegaciones municipales.

 

Palacio de Medinaceli.

Ocupa toda una manzana (Calle Capitán, Gobernador, Rey y Abastos). Edificio civil construido por los Duques de Medinaceli en el año 1773, para la residencia de la familia. El edificio es conocido también como la Casa de Carmena.

 

 

Es de estilo neoclásico y responde al modelo palatino de Aranjuez; arquitectura sencilla con escasa ornamentación, solo subrayado por el acceso adintelado, que conduce a un patio interior a través e un interesante zaguán.

 

Interior del Palacio de Medinaceli (Javier Herrero)

Se adapta al modelo de manzana del casco antiguo, de crujías distribuidas en torno a un patio cuadrado, caballerizas traseras y con un espacio ajardinado en la parte posterior. Hoy está dividido en viviendas.

 

Hospital de San Carlos.

Edificio civil construido por orden de Carlos III, bajo la dirección de Manuel Serrano (1776) fue ampliado con gusto decimonónico hasta la calle Capitán en tiempos de Isabel II. Situado en la calle de la Concha, destinado a hospital de empleados reales y residentes en el Real Sitio.

 

 

Arquitectura de servicios funcionales organizada en dos patios, correspondiendo el posterior a la época de Isabel II, con la conclusión de galerías de convalecientes.

Como elemento decorativo destaca la sencilla fachada de ladrillo, una interesante portada donde se produce el juego y superposición de frontones curvos y triangulares que remata un frontón triangular inscrito en un arco de medio punto.

 

Convento de San Pascual.

Imponente edificio construido por orden de Carlos III (XVIII), esta ejemplar obra se alza frente al Hospital de San Carlos, y fue realizada por el arquitecto Francesco Sabatini entre los años 1765-1770.

 

 

En la fachada neoclásica, terminada en dos torres, destacan el juego de columnas y pilastres, y el frontón que la corona. Su lenguaje es clasicista, próximo a los principios del barroco italiano. Su elemento más destacado es la iglesia, de planta de cruz latina con capillas en la nave principal y brazos de crucero poco acusados. Se complemento con dependencias conventuales, organizadas en los patios y con la huerta en la parte posterior.

 

 

La iglesia es actualmente parroquia. El colindante convento es clausura de Concepcionistas Franciscanas.

 

Corralas Típicas.

Las llamadas casas de corredor o corralas se adaptan a un modela también presente de la arquitectura palatina (XVIII-XIX). Aparecieron como solución a los problemas de carencia de vivienda y espacio constructivo que tenía limitado su ampliación. Sus orígenes los encontramos en la inmigración de nobles, funcionarios, religiosos y artesanos.

A continuación de una fachada como la del resto de la calle y tras un portalón, se esconde un patio interior de vecinos, organizado en dos o tres alturas con pórticos corridos, núcleo de la vida social volcada en un espacio privado, compartido por el vecindario.

 

 

En ocasiones, los transeúntes desconocen que tras la fachada podemos encontrar una típica corrala.

En ellas perduran las reglas constructivas de Villanueva: idéntica altura de toda la manzana, cubierta de igual pendiente, sencillos balcones repetitivos, grandes portones de entrada a cada finca.

Arquitectónicamente una corrala es una construcción que no siempre mantiene las mismas formas, pero lo que nunca varía son sus dos elementos centrales: el patio y el corredor o pasillo que posibilita la entrada a las pequeñas viviendas y el cual rodea el patio interior. Predomina la funcionalidad y el equilibrio de volúmenes.

El patio y el corredor eran los espacios donde se desarrollaba la vida comunitaria, tradicionalmente, por ser paso forzado para llegar a las viviendas y también por ser un lugar donde los vecinos compartían, el cuarto de baño, el lavadero, los postes para tender la ropa, la fuente etc. En un espacio tan reducido era inevitable que las relaciones vecinales fueran mucho más fuertes de lo normal.

 

Plaza de Toros.

Se trata de uno de los coliseos taurinos más bellos y antiguos de cuantos hay en España, Francia, Portugal e Hispanoamérica, que viene a constatar la enorme afición a los toros que, desde tiempos remotos, arraigó en esta regia población Madrileña. Con sus más de 200 años es una de las pocas plazas de toros que quedan en pie del siglo XVIII, compartiendo esta singularidad con construcciones tan notables como la Maestranza de Sevilla o la de Ronda.

A mediados del siglo XVIII, cuando comenzaban a construirse las primeras plazas de toros permanentes, los vecinos de Aranjuez se adelantaron a casi todas las capitales de provincia y levantaron su primer coliseo taurino estable. Las obras, iniciadas en 1760, concluyeron en 1761, año en el que se inauguró esta primera plaza, cuya vida habría de ser muy breve, ya que no llegó a alcanzar el siglo siguiente.

En 1796, Carlos IV mandó construir la nueva plaza sobre la anterior.

 

 

Inaugurada el 14 de mayo de 1797, fue construida a imagen y semejanza (aunque en proporciones más reducidas) a la plaza de toros con que, a la sazón, contaba la capital de España, coso ubicado entonces junto a la Puerta de Alcalá. Es de planta circular, a excepción de un saliente rectangular que da cabida a los corrales.

Se encuentra emplazada en la prolongación de las calles Capitán y Almíbar, y en la actualidad, presenta un aforo capaz de dar albergue a algo más de nueve mil quinientas personas.

A finales del siglo XVIII y, sobre todo, a comienzos del siglo XIX, gracias a la enorme afición taurina de que hacía gala el rey Fernando VII, el coso de Aranjuez se convirtió en uno de los más destacados del planeta de los toros, por la importancia de los toreros y las ganaderías que se anunciaban en sus carteles.

 

 

Pero en 1809 fue destruido por un voraz incendio, y no fue levantado de nuevo hasta diez años después.

En efecto, en 1829, por orden del mencionado Fernando VII, el Real Patrimonio reconstruyó por completo este coliseo y cedió su propiedad al Ayuntamiento de Aranjuez, que a partir de entonces se hizo cargo de la gerencia y la conservación del edificio.

El día 30 de mayo de todos los años, festividad de San Fernando, en esta plaza se celebra un importante festejo taurino, que suele contar con las principales figuras del momento y con el ganado bravo que está en mejores condiciones. Tan señalada es esta corrida que en la plaza de toros Monumental las Ventas (Madrid), donde por esas fechas aún se celebra el ciclo de festejos de la Feria de San Isidro, se programa para dicho día 30 un espectáculo menor (generalmente una novillada), para que los muchos aficionados de la Corte que gusten de desplazarse a Aranjuez no se pierdan una corrida de toros de su abono isidril.

Además, Aranjuez celebra su propia feria taurina en el mes de septiembre, coincidiendo con las fiestas que conmemoran el famoso Motín en el que todo el pueblo asaltó el palacio de Godoy; para dar mayor realce histórico a esta conmemoración, se incluye en el programa una corrida Goyesca, que, a la singularidad característica de todas las de su género, añade la particularidad de que el público asistente suele haberse ataviado a la usanza de finales del siglo XVIII.

 

Iglesia de Alpajés.

Edificio religioso construido por Cristóbal Rodríguez de Xarama, en fechas anteriores a la traza del casco urbano en el siglo XVIII. Era la antigua parroquia de Alpajés(poblado medieval más antiguo de Aranjuez) finalmente absorbido por este.

 

 

La iglesia Alpajés fue la primera del sitio (1681), aunque remodelada interiormente por Bonavía. En su diseño interior trabajaron Santiago Bonavía y Alejandro González Velázquez. Responde a una arquitectura clasicista encuadrada en la escuela Madrileña, basada en el juego de ladrillo vistoy piedra blanca de Colmenar en su exterior. La fachada se realza mediante el elemento heráldico del escudo de Carlos II con el Toison y la disposición superpuesta de acceso y vano a los pies para iluminación de la nave. Planta de cruz latina, con escaso desarrollo de los brazos del crucero, inspirada en el modelo de Il Gesú (Roma).

Actualmente es parroquia, con culto a Nuestra Señora de las Angustias, patrona de Aranjuez.

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Ayuntamiento de Aranjuez - Plaza de la Constitución s/n
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